sábado, 9 de mayo de 2015

DON QUIJOTE EN LA GUERRA. FANTASÍA QUE PUDO SER HISTORIA, de Elías Cerdá.


Quisiera dar las gracias a la Editorial Libros Mablaz por el ejemplar que he disfrutado estos días. Su título os llamará la atención, porque es más que sugerente y atractivo: “Don Quijote en la guerra”.
   Si os gusta la ciencia ficción y la historia, no podéis perder la oportunidad de leerlo, no os dejará indiferentes.


   El libro se escribió en 1915, durante el primer año de la llamada Gran Guerra, conflicto que enfrentó a las más importantes potencias coloniales europeas hasta acabar convirtiéndose en un conflicto internacional. Elías Cerdá, un valenciano nacido en 1874, se dedicó al periodismo buena parte de su vida, y tal vez por ello, el tono de la novela parezca una crónica de sucesos, con una redacción cuidada y muy estilizada, acentuando su contribución pedagógica –había estudiado la entonces carrera de Magisterio-, para desarrollar una serie de argumentos que invitan a comprender que las guerras nunca son la solución.


  “Don Quijote en la guerra” es un rara avis, un extraño documento gráfico fuera del contexto literario de la época, una joya que nos traslada a una historia que afortunadamente nunca existió. Se trata nada menos que de una ucronía, es decir, una novela histórica alternativa, del mismo modo que otros autores españoles han especulado sobre el triunfo republicano en la guerra civil, o sobre nuestra participación en la II Guerra Mundial. Pero “Don Quijote en la guerra” es muy anterior, por lo que nos encontramos ante un ilustre precedente.


     "Don Quijote en la Guerra" es un tesoro que no debéis dejar escapar y que invita a la reflexión, a la recuperación de la memoria perdida, y a profundizar de manera amena y curiosa, en unos acontecimientos que nos descubren una etapa de nuestro pasado que apenas recordamos.
    Hay que dejar claro que España se mantuvo al margen de la I Guerra Mundial… pero, ¿qué hubiera pasado si intervenimos? ¿Hubiéramos tenido personajes más parecidos al Cid Campeador, o al Quijote? ¿En qué situación nos encontraríamos al final de la contienda? ¿Hubiésemos inclinado la balanza?


    Demasiadas preguntas que no pienso responder, hay que mantener la magia argumental. Un dato curioso que pudo ser real: el 20 de septiembre del 1914, las tropas germánicas bombardean la catedral católica de Reims, en la que se parapetan militares franceses. La prensa española de la época partidaria de nuestra intervención, aprovecha ese hecho para insistir en que el Káiser es un dragón apocalíptico que quiere arrasar todos los templos. Inmediatamente Lerroux telegrafiará a Romanones indignado por el hecho, reclamando que es suficiente para “declarar la guerra a veinte imperios. Entonces, ¿a qué esperamos?”
    Este  hecho imaginado y singular, es donde encontramos el Punto Jonbar, usado por España como pretexto para tomar la decisión de entrar en la guerra y desafiar a las poderosas tropas alemanas. A partir de ese momento, nos encontramos ante una historia alternativa apasionante y deslumbrante, un viaje en el que nos debemos dejar conducir por la destreza lingüística y estilística de este mago de la palabra, que nos seduzca en la gran fantasía en la que  imaginarnos qué hubiese sido de nosotros.


    Como datos alarmantes, la descripción de la destrucción de Vigo ante el empuje de los acorazados germánicos, y a partir de ese hecho, toda una serie de violentas batallas, asedios y escaramuzas ante el brumoso gas nervioso que se vertía indiscriminadamente sobre la población civil.


    En definitiva es un libro ágil y de lectura sencilla, con capítulos cortos, con un innegable y elegante estilo periodístico que le otorga dramatismo y verosimilitud. Es una oda, un canto airado de protesta a la guerra y a todo lo que significa, una llamada de atención para que a nadie se le ocurriera introducir a nuestro país en aquella locura en la que se lidiaron intereses ajenos a nuestro territorio, como la tradicional disputa entre Alsacia y Lorena, y numerosos puntos geográficos del Este de Europa.  Una respuesta contundente y estremecedora, a los que, en aquella época, anhelaban nuestra participación.

   Hay que agradecer a la Editorial Libros Mablaz, que sea de las pocas de nuestro país que se ha lanzado valientemente a la recuperación y reedición de libros de ciencia ficción primitiva, de verdaderos clásicos de los que tenemos derecho a disfrutar, de eso que llamamos la Protociencia Ficción, un género que debemos cuidar y fomentar.
    Ha sido un gran acierto la edición de Ricardo Muñoz Fajardo, con numerosas anotaciones que permiten ampliar la información que deseemos, así como de abundantes fotografías reales de la época, un verdadero tesoro etnográfico que nos invita a sumergirnos y especular de la mano de Elías Cerdá.


   Os invito encarecidamente a leer este librito que por otra parte es bastante breve, porque va a ser todo un emocionante descubrimiento de la misma forma que lo ha sido para mí. Una pieza única, un antecedente de un género literario que cada día despierta más interés.  

   Para vuestro interés, aquí tenéis el enlace al catálogo de Libros Mablaz: